jueves, 7 de marzo de 2013

La distancia puede volvernos locos.

La distancia puede volvernos locos. Quiero pensar que eso eso lo que nos lleva a enfrentarnos. ¿Qué clase de amor es éste?. Un amor que se disfraza de odio, constantemente, y nos vuela la cabeza a ambos. ¿Por qué? Pensé varias veces al respecto... La distancia, yo lo siento así. Si algo me hace sufrir tanto, ¿por qué no dejarlo?. Porque es amor. Es ese sentimiento que te ata a todo, con tu voluntad o en contra de ella. Ser consciente de que un sentimiento te está comiendo la mente y desgarrándote el corazón, pero aún así buscarlo e insistir en vivir con ello. Así de enfermizo es el amor.
Cuando la distancia se pone en el medio, cada dolor se duplica. Las veces que he pensado 'si él estaría acá, esto no pasaría. Me entendería, no pensaría esto de mí, me conocería mucho más, nos pondríamos de acuerdo, nos llevaríamos de lo más bien, nuestra relación se basaría en besos y caricias, no lloraríamos, me querría más... ¿Y si él no me quiere?, ¿y si algún día se da la oportunidad y se demuestra todo lo contrario a lo que yo sueño?, ¿y si me desilusiono?, ¿y si termino con el corazón no desgarrado, sino roto?'. No puedo evitar sentir esa intriga. No quiero confundirme, quiero saberlo todo, pero... ¿existiendo una distancia que se interpone cómo puedo estar segura?. Es desesperante querer lidiar contra eso y no poder lograrlo, y eso quiere decir amor. Porque yo soy de esos que creen que el amor es lo más fuerte, que vence a cualquier cosa, inclusive al odio. Y si vence al odio, vence al sufrimiento. Pero por el momento, no hay otra opción que esperar. El tiempo acortará la distancia, cada segundo será un paso más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario