Qué cosa es la vida. No es linda ni fea, es neutral; todo depende de cómo la vea cada uno. Tampoco es fácil, pero no por eso es difícil, a algunos les cuesta más que a otros.
Yo admito que fui una de esas tantas personas que odió la vida y que en algún momento deseó terminar con ella. No le encontraba sentido, nada me motivaba a seguir en pie. Aun así, respiré, respiré y volví a respirar. Me esforcé por estar bien, o mejor dicho, por estar mejor. Me costó, lo sufrí, pero nada valió más la pena. Acá estoy hoy. A veces sonrío y a veces lloro. Aprendí que la felicidad no es definitiva, es espontanea (al igual que la infelicidad, agradecidamente): tenemos momentos buenos y tenemos momentos malos. Hay momentos largos y momentos cortos. A mí en una época me tocó pasar un momento largo y malo, pero lo enfrenté, y gracias a eso, un día como cualquier otro me di cuenta de que ya se había pasado, de que se había terminado. Podría asegurarle a cualquiera que la solución está en uno mismo. El cambio no está afuera, no hay que pedirle nada a la vida, el cambio está adentro nuestro, sólo que hay que luchar para lograrlo. No importa qué tantos golpes pueda darte la vida, todo depende de vos. Mientras uno piensa en la muerte se pierde mucho tiempo, muchas cosas pasan y no las vemos. Fue hace aproximadamente 2 años cuando decidí dejar todo lo malo atrás. Me propuse sobrevivir, sin estar del todo convencida de que iba a valer la pena. En este 2012 (que ya casi acaba) viví muchas cosas; malas, buenas, neutrales. Afortunadamente, la gran mayoría fueron buenas. Hubo momentos en los que no podía dejar de sonreír pero a la vez me detuve a pensar en lo feliz que estaba. ¿Podría haber imaginado esto 2 años atrás?
Este año tuve varios descubrimientos, de algunos me enorgullezco y de otros me avergüenzo, pero de ninguno me arrepiento. No hay que arrepentirse de nuestras acciones, si uno las hace es por alguna razón, ya sea por haber creído que era lo correcto o simplemente porque fue eso lo que nos hacía feliz en el momento. Me di cuenta de que ningún camino es el equivocado, nosotros elegimos vivir de la manera que queremos, solemos elegir lo que nos hace sentir bien, y si estamos bien, no estamos en el camino equivocado. Tal vez el destino que nos busquemos nos lleve a malas situaciones y nos traiga consecuencias, pero insisto, fue lo que en algún momento nos hizo sentir bien. La vida está llena de idas y vueltas ya que está llena de elecciones, nuestras elecciones definen quienes somos, sea lo que sea que decidamos es lo que creemos mejor para nosotros mismos. Probablemente algunas veces fallemos y nosotros mismos reconozcamos que nos equivocamos, pero los errores no son más que experiencias, experiencias de las que podemos aprender. Por eso es que opino de que no debemos arrepentirnos de los errores que cometamos.
Para terminar, no hay que negarse a la vida. Cuantas más veces tropecemos más fuertes nos hacemos. Cuanto más fuertes seamos, más aptos a la vida vamos a estar. Lo que no nos mata nos fortalece.
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