domingo, 19 de febrero de 2012

Ya pasaron 15 años.

Ya pasaron 15 años desde que llegué a la vida... o a donde sea que haya llegado. Si bien estuve deseando mucho que este día  sea como cualquier otro, ya me di cuenta, después de tan solo una hora y media, de que no lo será. No tengo entusiasmo, pero lo que si tengo son ganas de reflexionar. ¿Quién fui durante todo este tiempo? ¿Quién soy hoy en día? ¿En quién voy a convertirme el día de mañana? ¿Y por qué mejor no dejo de pensar en esto? ¿Acaso no estoy presionándome demasiado?. Son solamente las tres últimas preguntas las que respondería con un 'no sé', y ciertamente, tampoco sé si algún día las sabré responder de otra forma. Igualmente, respeto el tiempo. Es algo que agradecidamente hago, no tengo prisa, tengo seguridad en mí misma. Sólo me relajo y espero... aunque me aburra, le doy tiempo al tiempo. Creo que esa es una de las pocas ventajas de mi personalidad. La mayoría de veces soy tan complicada, y lo único que puede poner mis pies sobre la tierra es saber que en el futuro todo puede pasar. Bueno, no todo, pero muchas veces es lindo imaginarlo. Pero, después de todo, no me quejo de mi vida. Me he quejado, sí, pero por suerte es algo que dejé atrás, se podría decir que lo he superado. Hoy no me disgusta mi manera de ser, de hecho, estoy conforme con ella. Es decir, ya pasaron 15 años, es hora de que me acepte tal cual soy, si es que crecer está en mis planes. Aunque... debo admitir que hoy día estoy perdida en un laberinto del cual me gustaría salir, pero obviamente, no pienso apurarme, tengo claro que soy demasiado inmadura para encontrar ciertas cosas. Como dije en palabras anteriores... tiempo al tiempo.

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