No quiero dar a entender que odio los medios de comunicación, porque claramente son necesarios, sólo quiero contarles que prefiero ignorarlos. Llegué a la conclusión de que después de todo es lo mejor. Ya hace más de 2 años que no prendo la televisión, y muy orgullosa digo que no la necesito, estoy bien así y no podría estar mejor.
Hace poco concluí que los medios (cualquiera de ellos) no funcionan para enseñarte la realidad, sino la 'realidad' que ellos quieren hacerte ver. Sí, estoy casi generalizando, porque casi todos hacen todos lo mismo. Prendés la tele y vas a encontrar un canal que te dice que el país en el cual estás viviendo está encaminándose hacia una dictadura (no creo en eso aunque reconozca que se están tomando medidas represivas, la ley antiterrorista por ejemplo), cambiás de canal y te vas a topar con un país lindo y solidario, con el cual si no estás de acuerdo vas a convertirte en un facho, en un oligarca, en un antidemócrata o hasta en un golpista (te van a convencer). ¿Qué pasaría si uno prende la tele y no cambia de canal? ¿Qué pasaría si se quedara con una sola versión de los hechos?. Es para eso que sirven los medios de comunicación. No sólo me refiero a lo televisivo, pero reconozco que de todos es lo peor porque es lo que más impacta. Los medios pueden transformar la cabeza de cualquier persona, sumando ideas, claro, pero también suprimiendo otras. ¿Y qué cosa es peor que que te digan qué pensar?. Lo ideal a esto es estar informado, consumiendo un poco de cada cosa, no aferrarse a una sola mirada, viendo cada día una visión diferente de lo que ya conocíamos, proponerse 'cambiar de canal'. La otra alternativa es lo que decidí hacer yo: Desconectarse de los medios, abrir bien los ojos y mirar hacia al rededor. Esa supongo que es la manera más efectiva de entender las cosas. No esperes que ningún texto te diga cómo funciona todo, lo mejor que podés hacer es concluirlo vos.
viernes, 19 de abril de 2013
lunes, 15 de abril de 2013
Nobody said it was easy. No one ever said it would be this hard.
Por momentos quiero hacer mi vida, quiero sentirme libre, no estar aferrada a alguien. Y no lo niegues, sé que vos también lo querés. Encerrarse en una jaula y preguntarse cómo estará aquella persona que se encuentra a kilómetros de distancia y qué estará haciendo, en qué pensará, en quién pensará... A los dos nos hace mal. ¿De qué vale sufrir teniendo en cuenta que por el momento es imposible? ¿De qué vale vivir comiéndose la cabeza y enojándose con el otro y con uno mismo? ¿No es mejor seguir con nuestras vidas y darle tiempo al tiempo?. Va a llegar el día en que nos veamos y estemos bien, que nos queramos como nunca, pero mientras tanto... No nos odiemos. Miremos a nuestro al rededor y respiremos, veamos que tenemos un mundo del cual hacernos cargo. Si logramos darnos cuenta de que tenemos una vida la cual podemos disfrutar de muchas maneras, podríamos vivir menos preocupados y el tiempo se pasaría más rápido. Mucho más rápido. ¿No sería lindo relajarnos y seguir adelante, y un día despertar y tenernos al lado?
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)