sábado, 21 de abril de 2012
Ser o no ser.
No soporta mi manera de ser, y eso me duele. Sé que me quiere, sino no se preocuparía, simplemente no acepta ciertas cosas. Se preocupa mucho por mi salud, por mi bienestar, y hasta por mi moral. Eso supongo que está bien, pero... después de todo es mi vida, ¿no?. Es mía, no depende de nadie, yo la vivo a mi manera. Tal vez me esté manejando en un camino no muy adecuado, pero es mi decisión. Ella es mi mejor amiga... desde un principio yo sentía culpa por no querer hacerle caso, pero luego pensé: no es que yo deba cambiar mi forma de ser porque la quiero, es ella la que debería aceptarme tal cual soy si me quiere. Su desconformidad es como una presión para mí, ya la estoy empezando a sentir como una manipulación.
lunes, 9 de abril de 2012
No more.
To all these meaningless feelings I can't deal with in my life.
To all these greedy people trying to feed on what is mine.
You’ve got to feel your hunger, and stop fucking with my mind.
I know it's time to leave these places far behind.
To all these greedy people trying to feed on what is mine.
You’ve got to feel your hunger, and stop fucking with my mind.
I know it's time to leave these places far behind.
martes, 3 de abril de 2012
Vos.
Eran las 22:45, y yo estaba buscando una moneda para colaborar con el higiene del baño público, finalmente la encontré, la metí en ese vaso de plástico y salí apurada para no perderme un minuto más del recital. Es ahí cuando te vi por primera vez, cuando tu mirada y la mía se encontraron y me sonreíste de esa manera tan dulce. Prendí un cigarrillo y agaché la cabeza para intentar incomodarme lo menos posible.
-Puntuales, ¿no? - me dijiste.
-Sí, realmente. - te respondí algo confundida.
-¿Desde qué hora estas acá?
-Desde las cuatro de la tarde.
-Wow, qué paciencia. ¿Viniste con tu novio?
-No, con una amiga, que en este preciso momento no estoy segura de por donde andará.
-Ah, mirá. ¿Y qué edad tenes?
-15 - Es en ese momento en el que mis nervios aumentaron muy notablemente.
- Parecés más grande.
- Me han dicho. ¿Vos cuántos?
-21 años más que vos.
-O sea... 36. - estaba incómoda, no podía evitar manifestarlo - parecés más chico.
-Me han dicho - y me sonreíste.
Esa sonrisa me dibujó una a mí también. Me transmitiste confianza, y otras cosas más, que no sabría explicar. Me gustaste. Miré para abajo, y vi cincuenta pesos en el piso. Los levanté con ganas.
-¿Son tuyos? - te pregunté y curiosamente te los di.
-No - otra vez volviste a sonreirme - pero vamos a tomar unas birras - y señalaste hacia la barra.
-No, no me quiero mover de acá, tengo miedo de perder a mi amiga. - en parte eso era cierto.
-¿Entonces qué te parece si voy, las compro y las traigo para acá?
-Me encantaría, te espero.
Ni bien te alejaste caí en cuanta de la situación. ¿Qué mierda se me estaba cruzando por la cabeza? Esperaba que no sea lo mismo que se te estaba cruzando a vos. Pero por alguna razón había decidido quedarme en el lugar, y no moverme hasta no verte de nuevo. Prendí otro cigarrillo para tranquilizarme un poco, y en cuestión de unos segundos volviste a aparecer.
-Todo tuyo, señorita. - y me diste un vaso de cerveza.
-Gracias - y me puse a observar tus tatuajes.
-¿Te gustan los tatuajes?
-Mucho.
-¿Viste? A pesar de la diferencia de edad tenemos sentimientos en común.
-Pareciera que sí. - me sonrojé, me di cuenta.
Empezaron a tocar Ruin, uno de mis temas favoritos, y la gente se descontroló. Se armó un pogo de los cuales no siempre uno ve, de esos en que podés perder la vida. Puse mi brazo alrededor de tu cuello, pero sólo con intenciones de que la masa no me lleve, esta vez no tenía ganas de saltar junto a la multitud, quería quedarme al lado tuyo. En ese momento, es cuando vos colocás tu brazo alrededor de mi cintura, yo apoyo mi mano sobre la tuya y vos me acariciás. Quise mirarte a los ojos para entender cuales eran tus intenciones, pero no lo necesité, cuando pude reaccionar tu boca estaba sobre la mía. Sentí el impulso de poner las manos sobre tu pecho y alejarte, pero rápido pensé... ¿Para qué?. Me encantabas, era algo que no iba a vivir otra vez, era una de esas cosas que son de una noche y nada más.
-¿Y si vamos a algún lugar más tranquilo? - me dijiste serio.
-Sí - dije inconscientemente - bueno, en realidad no debería, mi amiga me va a esperar acá.
Sabía qué sería lo que pasaría si nos alejabamos un poco. Realmente me hubiese gustado, pero una voz en mi cabeza me decía que no lo haga. Volví a besarte, pero esta vez con más intensidad todavía, más segura de lo que hacía. A partir de ahí, el tiempo comenzó a correr muy rápido.
-Perdón, estoy preocupada por mi amiga. - te dije sin ganas.
-No te preocupes, la vamos a encontrar antes de que termine el recital.
-Ya terminaron de tocar, por algo están tirando púas y palillos al público.
-Tenes razón, vamos. - me dijiste, creo que con menos ganas.
En cuestión de unos minutos apareció ella, y nos miró sorprendidamente, supongo yo que se asombró al vernos de la mano.
-Tengo que irme. - te dije.
-¿Nos vemos en Sodom?
-No sé, no sé si podré ir.
-Bueno, en tal caso, espero que te vaya muy bien en la vida. Nunca te olvides de vivir, sos joven y tenés mucho por delante. - me abrazaste y me acariciaste la mejilla, y sinceramente no deseé otra cosa que quedarme pegada a tus brazos por un rato más.
Posiblemente, esa haya sido la única vez en la que la vida nos cruce. Te extraño, y no sé como volver a encontrarte. Siento que no tengo moral, nunca creí que iba a dejarme llevar por una persona desconocida y con unos cuantos años más, pero ya ni me importa. Valió la pena, es una lástima que esa haya sido la última vez.
-Puntuales, ¿no? - me dijiste.
-Sí, realmente. - te respondí algo confundida.
-¿Desde qué hora estas acá?
-Desde las cuatro de la tarde.
-Wow, qué paciencia. ¿Viniste con tu novio?
-No, con una amiga, que en este preciso momento no estoy segura de por donde andará.
-Ah, mirá. ¿Y qué edad tenes?
-15 - Es en ese momento en el que mis nervios aumentaron muy notablemente.
- Parecés más grande.
- Me han dicho. ¿Vos cuántos?
-21 años más que vos.
-O sea... 36. - estaba incómoda, no podía evitar manifestarlo - parecés más chico.
-Me han dicho - y me sonreíste.
Esa sonrisa me dibujó una a mí también. Me transmitiste confianza, y otras cosas más, que no sabría explicar. Me gustaste. Miré para abajo, y vi cincuenta pesos en el piso. Los levanté con ganas.
-¿Son tuyos? - te pregunté y curiosamente te los di.
-No - otra vez volviste a sonreirme - pero vamos a tomar unas birras - y señalaste hacia la barra.
-No, no me quiero mover de acá, tengo miedo de perder a mi amiga. - en parte eso era cierto.
-¿Entonces qué te parece si voy, las compro y las traigo para acá?
-Me encantaría, te espero.
Ni bien te alejaste caí en cuanta de la situación. ¿Qué mierda se me estaba cruzando por la cabeza? Esperaba que no sea lo mismo que se te estaba cruzando a vos. Pero por alguna razón había decidido quedarme en el lugar, y no moverme hasta no verte de nuevo. Prendí otro cigarrillo para tranquilizarme un poco, y en cuestión de unos segundos volviste a aparecer.
-Todo tuyo, señorita. - y me diste un vaso de cerveza.
-Gracias - y me puse a observar tus tatuajes.
-¿Te gustan los tatuajes?
-Mucho.
-¿Viste? A pesar de la diferencia de edad tenemos sentimientos en común.
-Pareciera que sí. - me sonrojé, me di cuenta.
Empezaron a tocar Ruin, uno de mis temas favoritos, y la gente se descontroló. Se armó un pogo de los cuales no siempre uno ve, de esos en que podés perder la vida. Puse mi brazo alrededor de tu cuello, pero sólo con intenciones de que la masa no me lleve, esta vez no tenía ganas de saltar junto a la multitud, quería quedarme al lado tuyo. En ese momento, es cuando vos colocás tu brazo alrededor de mi cintura, yo apoyo mi mano sobre la tuya y vos me acariciás. Quise mirarte a los ojos para entender cuales eran tus intenciones, pero no lo necesité, cuando pude reaccionar tu boca estaba sobre la mía. Sentí el impulso de poner las manos sobre tu pecho y alejarte, pero rápido pensé... ¿Para qué?. Me encantabas, era algo que no iba a vivir otra vez, era una de esas cosas que son de una noche y nada más.
-¿Y si vamos a algún lugar más tranquilo? - me dijiste serio.
-Sí - dije inconscientemente - bueno, en realidad no debería, mi amiga me va a esperar acá.
Sabía qué sería lo que pasaría si nos alejabamos un poco. Realmente me hubiese gustado, pero una voz en mi cabeza me decía que no lo haga. Volví a besarte, pero esta vez con más intensidad todavía, más segura de lo que hacía. A partir de ahí, el tiempo comenzó a correr muy rápido.
-Perdón, estoy preocupada por mi amiga. - te dije sin ganas.
-No te preocupes, la vamos a encontrar antes de que termine el recital.
-Ya terminaron de tocar, por algo están tirando púas y palillos al público.
-Tenes razón, vamos. - me dijiste, creo que con menos ganas.
En cuestión de unos minutos apareció ella, y nos miró sorprendidamente, supongo yo que se asombró al vernos de la mano.
-Tengo que irme. - te dije.
-¿Nos vemos en Sodom?
-No sé, no sé si podré ir.
-Bueno, en tal caso, espero que te vaya muy bien en la vida. Nunca te olvides de vivir, sos joven y tenés mucho por delante. - me abrazaste y me acariciaste la mejilla, y sinceramente no deseé otra cosa que quedarme pegada a tus brazos por un rato más.
Posiblemente, esa haya sido la única vez en la que la vida nos cruce. Te extraño, y no sé como volver a encontrarte. Siento que no tengo moral, nunca creí que iba a dejarme llevar por una persona desconocida y con unos cuantos años más, pero ya ni me importa. Valió la pena, es una lástima que esa haya sido la última vez.
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